El perdón es uno de los pasos más difíciles en el proceso de sanación, pero también uno de los más liberadores.
Como líderes, estamos llamados a guiar con delicadeza a los demás a lo largo de este camino, no apresurando el proceso ni ofreciendo soluciones rápidas, sino haciendo buenas preguntas, escuchando con empatía y creando un espacio para que el Espíritu Santo haga la obra que solo Él puede hacer. Este recurso ofrece pasos prácticos y sabiduría bíblica para ayudarte a acompañar a otros en su descubrimiento de la libertad que se encuentra en el verdadero perdón.
Cómo ayudar a alguien a perdonar
1. Haz buenas preguntas.
2. Escucha con atención.
3. Captar las señales no verbales
4. Acérquese con oración.
5. Involucra a otras personas cuando sea necesario.
6. Crear un espacio para que el destinatario del ministerio hable con Dios con sus propias palabras.
7. Practica límites saludables.
¿Qué es el perdón?
1. El perdón es una elección consciente y deliberada de dejar ir, independientemente de si la persona a la que se perdona merece ser perdonada o no.
2. El perdón es elegir no guardar rencor por la ofensa que la otra persona
ha causado en una relación.
3. El perdón permite superar la ofensa y avanzar hacia una nueva normalidad, no una que excuse o niegue la realidad del dolor o la pérdida, sino una que se niega a ser dictada o controlada por ellos.
4. El perdón es el proceso mediante el cual comienza la sanación y el crecimiento en el corazón de la persona que ofrece el perdón.
5. El perdón no excusa una ofensa ni obliga a invitar a la persona e
e que ha sido perdonada a volver a nuestra vida.
Puntos clave que hay que recordar sobre el perdón
Haz estas cosas durante las discusiones
1. Anímelos a tener a mano un cuaderno para anotar cualquier impresión que puedan recibir del Señor a través del Espíritu Santo.
2. Evita utilizar un lenguaje humillante, como sugerirles cómo deberían haber manejado la situación cuando ocurrió. Nuestra labor es animarlos a encontrarse con la presencia del Señor y descubrir cuál es Su verdad sobre su proceso de perdón.
3. Anímales a hacer una pausa y hablar con el Señor sobre los sentimientos que experimentan.
4. Anímelos a preguntarle al Señor cuál es Su verdad acerca de sus sentimientos y experiencias. Es importante recordarles a los destinatarios del ministerio que den gracias a Dios por mostrarles la verdad acerca de su corazón y su dolor.
5. Anime al receptor del ministerio a pedirle a Dios que renueve su mente.
6. Anime al destinatario del ministerio a que ore con fe y elija perdonar, aunque no se sienta con ganas de hacerlo. La fe es el catalizador de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.
7. Pida al receptor del ministerio que haga una lista de aquellas personas que el Señor le traiga a la mente y a las que necesita perdonar.
8. Recuerde al destinatario del ministerio que el perdón no siempre significa que deba permitir que la persona que le hizo daño vuelva a su vida. Esto podría ser una elección poco saludable o insegura, por lo que es importante asegurarse de que comprenda los límites saludables.
9. El odio y el perdón no pueden coexistir.
10. En cualquier momento durante las conversaciones, el receptor del ministerio puede verse afectado por lo que sale a la superficie y experimentar emociones fuertes o reprimidas.
11. Anímelos a mostrar misericordia, imitando el corazón de Dios.
12. Anímalos a orar y pedirle a Dios que los llene de los frutos del Espíritu.